Olmo Axayacatl Bastida Cañada

Capacitación en competencias laborales

Olmo Axayacatl Bastida Cañada

La diferencia entre dónde estás y dónde quieres estar no es tan grande como crees; solo necesitas desarrollar ciertas habilidades humanas que te permitan construir los puentes necesarios para avanzar.

No hay mejor persona para resolver un problema técnico que un profesional técnico, una afirmación que tiene especial relevancia en sectores donde las habilidades duras resultan fundamentales para que el negocio funcione.

¿Pero qué ocurre cuando el problema es no técnico? Actividades como liderar a un equipo de trabajo, comunicar errores costosos, tomar decisiones bajo presión, definir tareas prioritarias, negociar con clientes y proveedores, etc.; son tareas que alguien tiene que hacer y sin las cuales el negocio se estanca.

En esos casos la parte técnica por sí sola no basta, porque necesita el complemento de las habilidades blandas, competencias socioemocionales o habilidades humanas, como las quieras llamar, que son las que yo impulso.

Pregunta por mis capacitaciones

Ofrezco cursos, presenciales o virtuales, a la medida de las necesidades de tu organización. Los temas que manejo son:

  • Ventas y atención al cliente
  • Comunicación efectiva
  • Liderazgo asertivo
  • Trabajo en equipo
  • Productividad

Las competencias laborales

Hay 4 tipos de habilidades humanas que sostienen a una empresa, y si falla uno de estos frentes las personas se desgastan, no generan resultados, se equivocan o pierden credibilidad, afectando así la rentabilidad de la empresa.

Yo los llamo "Los fundamentos humanos de los profesionales", entendiendo por profesional a aquella persona que ejecuta una actividad de manera especializada y con estándares de calidad (no necesariamente que tenga carrera universitaria).

Sostenibilidad personal

Es la capacidad de rendir bien sin romperse, cuidando el propio ritmo y recuperándose a tiempo para mantener la energía y el enfoque, de modo que el trabajo se sostenga con calidad aun cuando sube la presión.

  • Autogestión
  • Inteligencia emocional
  • Adaptabilidad al cambio
  • Gestión del tiempo
  • Capacidad de aprendizaje continuo
  • Tolerancia a la incertidumbre
  • Manejo del estrés
  • Toma de decisiones

Relaciones humanas

Es la capacidad de trabajar con otros de forma sana y efectiva, comunicándose con respeto y claridad para construir confianza y coordinación, de manera que el equipo avance sin fricción y cumpla objetivos comunes.

  • Comunicación efectiva
  • Trabajo en equipo
  • Empatía
  • Negociación
  • Manejo de conflictos
  • Escucha activa
  • Liderazgo asertivo
  • Construcción de confianza
  • Manejo de expectativas
  • Influencia sin autoridad

Ejecución operativa

Es la capacidad de convertir planes en resultados reales, avanzando con orden y seguimiento para cumplir lo acordado con consistencia, de forma que lo importante se complete y se eviten fallas repetidas.

  • Orientación a resultados
  • Claridad en la ejecución
  • Disciplina operativa
  • Capacidad de priorización
  • Organización del trabajo
  • Seguimiento y cierre
  • Gestión de calidad
  • Gestión de procesos
  • Gestión de riesgos
  • Adaptabilidad

Criterio profesional

Es la capacidad de tomar decisiones con buen juicio frente a situaciones reales, entendiendo el contexto y el impacto de cada acción para proteger la calidad y la credibilidad, incluso cuando hay presión o incertidumbre.

  • Toma de decisiones
  • Responsabilidad profesional
  • Pensamiento crítico
  • Ética profesional
  • Resolución de problemas
  • Pensamiento sistémico
  • Credibilidad técnica
  • Aprendizaje continuo
  • Creatividad
  • Autoconocimiemto
  • Resiliencia
  • Disciplina y motivación

De lo técnico a lo humano

Después de egresar de la universidad, me convertí en el profesional técnico por excelencia y, durante años, experimenté las victorias y derrotas de ese perfil, tanto como trabajador asalariado como emprendedor en solitario. Sin embargo, soy consciente de que las victorias pudieron ser mayores y las derrotas, menores, si no me hubiera enfrascado casi exclusivamente en obtener más conocimientos, habilidades y experiencias técnicas.

Mi cerebro estaba cableado para trabajar bien y mucho, porque así el reconocimiento llegaría en algún momento. De algún modo, creía que el sistema laboral era meritocrático y que era responsabilidad de mis jefes notar lo bien que lo estaba haciendo; por lo tanto, los aumentos salariales y el avance a mejores posiciones deberían llegarme solos.

Después de todo, ¿cómo iba yo, un profesional humilde y trabajador, a presumir mis logros? Era inimaginable. Incluso se me hacía poco ético.

Con el paso de los años, empecé a vivir situaciones que me parecían poco lógicas. Personas que, a mi juicio, trabajaban mucho menos, que consideraba con menores capacidades laborales, que hacían el mínimo esfuerzo posible y no se arriesgaban, obtenían el reconocimiento y las oportunidades. Jefes que tomaban decisiones para protegerse antes que por el bien del equipo. Cambios evidentes que no se implementaban con rapidez porque le generaban fricción a alguien. Y un largo etcétera.

Todo parecía indicarme que las empresas se rigen por reglas ocultas de las que jamás me hablaron en la escuela y que nadie parecía poder explicarme con claridad.

Fue entonces cuando decidí dejar de quejarme (porque sí, también caí en esa dinámica en varias ocasiones) y empecé a analizar lo que estaba sucediendo. Fueron años de acumular notas sobre el mundo laboral: notas a las que, en 2019, comencé a darles forma y que hoy, con ayuda de la inteligencia artificial, puedo estructurar de manera eficiente, al mismo tiempo que las cuestiono con fiereza para profundizar en estos temas laborales que tanto me fascinan.

Estoy convencido de que cualquier empresa puede obtener mejores resultados económicos si invierte en la formación de su gente. No solo en formación técnica, sino también en formación humana.

Por ello me convertí en entrenador de profesionales.